¿Qué haremos de este 1987?

A principios de 1987, en una reunión de voluntarios en el Centro internacional del Movimiento en Méry-sur-Oise, el padre Joseph Wresinski compartió sus expectativas para aquel año en que el Movimiento celebraría su 30 aniversario.

Este texto, publicado en la edición de enero-marzo de Les Dossiers de Pierrelaye, retoma sus palabras.

Mientras nos preparamos para el Día Internacional de la erradicación de la pobreza, vale la pena releer las palabras que pronunció —antes de que el 17 de Octubre se estableciera como fecha conmemorativa—  sobre el significado de este día que honra a las víctimas de la extrema pobreza. También menciona “tres momentos” que podrían integrar el día.

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Con los festejos de nuestro 30 aniversario, este 1987 será ciertamente un año marcado por eventos públicos. Esto no impide que sea también un año de reflexión.

Si queremos aportar bases sólidas y un sentido concreto a la celebración de los treinta años del Movimiento, la reflexión es indispensable.

Este año debe representarnos una oportunidad para redescubrir a las familias que viven en extrema pobreza y la responsabilidad que tenemos con ellas. Durante los treinta años que nos hemos reunido con ellas, hemos intentado responder a su situación de la manera más adecuada posible. Hemos puesto en marcha programas para niños pequeños y sus madres, programas para niños más grandes y jóvenes. Pero independientemente de la acción, siempre buscamos que se visibilice y reconozca a la familia completa. Pensamos que toda acción particular debe implicar que toda la familia salga adelante.

A través de nuestras acciones, somos testigos de una población, testigos de sus posibilidades, testigos de su capacidad de insertarse en la sociedad. Para ello, necesitamos hacer un esfuerzo para comprender bien la sociedad en la que viven, tanto con las oportunidades que les puede ofrecer, como con las crueldades y distorsiones a las que las puede exponer. Tenemos una responsabilidad con esta población, hoy y en el futuro.

Este entendimiento reavivado y esta claridad de propósito han de ser el soporte, el cimiento, de este aniversario. Para ello, el Movimiento enfocará su actividad pública en tres ejes específicos:

° Primero, la inauguración de la campaña en torno al informe “Pobreza crónica y precariedad económica y social” que se presentará en el Consejo económico y social en febrero.

° Segundo, el seminario en América Latina, organizado por el Foro permanente sobre la pobreza extrema en el mundo en junio.

° Y tercero, el día conmemorativo de las víctimas de violaciones de los derechos humanos, que se llevará a cabo a tres niveles:

  • – Una oración religiosa que ha de llevarse a cabo en la catedral de Notre-Dame en París.
  • -Una “oración laica”: una conmemoración en la que esperamos poder reunir Premios Nobel, personalidades comprometidas con los derechos humanos y quizá incluso al Presidente de la República. Todo esto con la perspectiva de que este día conmemorativo se vuelva una tradición en el Movimiento. Y, ¿quién sabe? Con paciencia y diplomacia, quizá se llegue a instaurar como jornada nacional en varios países.
  • – Finalmente, una fiesta popular por la tarde en el Palacio de los deportes de Bercy, en París, con la presencia de autoridades políticas.

Hasta aquí, a grandes rasgos, la estructura para este aniversario. Si podemos unir fuerzas en lugar de dispersarlas, podremos hacer de este 30 aniversario un momento para afianzar nuestra identidad.

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