¡Justicia en el corazón!

A un mes del 17 de octubre, Día Internacional para la Erradicación de la Extrema Pobreza, este discurso del padre Joseph Wresinski nos recuerda el sentido que él dio a la manifestación del 17 de octubre de 1987 en París. Dirigiéndose a una asamblea de miembros del Movimiento ATD Cuarto Mundo en Heerlen (Países Bajos), el 15 de noviembre de 1986, explicó los motivos por los que había propuesto el lema «Justicia en el corazón» para la campaña de 1987 que conmemoraba el 30.º aniversario de la fundación del Movimiento. La campaña culminó con la inauguración de una placa conmemorativa en honor a las víctimas de la pobreza en la Explanada de las Libertades y de los Derechos Humanos en París, el 17 de octubre de 1987.

 «¡Qué cese la injusticia… es lo que aparece como un grito durante toda la película 1‘que acabamos de ver: ¡Ya basta, todo tiene un límite…»! Pero las personas también nos hablan de este modo, la madre que dice: «¡Que cese la injusticia»! ¿Qué es lo que realmente nos quieren decir con ello?

Quieren decir que es necesario que al fin llegue la justicia. Pero, ¿qué es lo que significa eso para ellas? Nuevas leyes, por supuesto, ¿una nueva legislación que asegure una renta garantizada, la seguridad de un empleo, una vivienda digna? Naturalmente, las familias de esta barriada francesa y las otras familias de diferentes partes del mundo que vemos en la película, reunidas en una movilización internacional en París, quieren todo eso. Es su derecho y somos responsables de que logren toda esa seguridad, amparada por la ley. Sin embargo, todas estas familias que viven en situación de gran dificultad, a las que conozco desde hace treinta años, en toda Francia, en Europa y en el mundo, nunca se han contentado con esta justicia legislativa, con esta justicia únicamente basada en el derecho. En París y Marsella, en Londres y Múnich, en Dakar y Puerto Príncipe, las familias siempre me han hablado de otra justicia, la justicia del corazón.

«¿Cómo puede la gente ver sufrir a mis hijos en la escuela sin que se les rompa el corazón?»… «¿Cómo puede un empresario tener tan poco corazón y despedir a mi marido?»… «¿Cómo puede una trabajadora social tener el corazón tan duro y ser tan injusta de acusarme de no ser una buena madre?». El verdadero grito de las familias, el grito de ustedes, familias de los Países Bajos, ¿no es en primer lugar este? «¿Cómo han tenido el corazón tan duro como para herirnos, despreciarnos, humillarnos, hacernos sentir constantemente que no somos nada?».

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  1. Que l’injustice s’arrête : película de 1981 dirigida por Alain Jaspard y producida por Studio 48, duración 29’50 49’50
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