Inauguración del Centro International Joseph Wresinski

Discurso pronunciado por Marco Aurelio Ugarte Ochoa

Discurso pronunciado por Marco Aurelio Ugarte Ochoa con motivo de la inauguración del Centro Internacional Joseph Wresinski, Baillet-en-France, el 10 de Febrero, 2007

Discurso en la Inauguración del Centro Internacional Joseph Wresinski

Marco Aurelio Ugarte Ochoa

Para los países de todos los continentes y en especial para el continente americano, el día de hoy tiene una significación especial, por inaugurarse el CIJW, que es la « Casa de la Memoria », donde se acogerá y desde donde se irradiará el conocimiento de los más pobres del mundo. Este es un hecho sin precedentes en la historia.

El Continente Americano, como ustedes saben es multiétnico y multicultural, su desarrollo autónomo fue interrumpido a causa del descubrimiento, la conquista, colonización, y la independencia, cuyas consecuencias todavía hoy las enfrentamos.

Sin temor a equivocarnos podemos decir, que la historia contada y escrita sobre el Continenete Americano, es la historia generalmente escrita por los vencedores. Los vencidos, aprendieron a guardar un silencio prudente para poder preservar su conocimiento ; es decir, su cultura material y espiritual, forjada en apróximadamente 20 mil años, en la que construyeron importantes civilizaciones, como la cultura Maya, Azteca, Tiyawanaku e Inka.

Por ser herederos de ésta tradición, es que los americanos decimos que somos países con una fuerte identidad étnica y cultural, puesto que sabemos de donde venimos y hacia donde vamos.

El Centro Internacional Joseph Wresinski, que hoy inauguramos, permitirá romper el silencio, escuchando la voz de los excluidos, escribiendo, contando, testimoniando, la historia de los más pobres, de todos aquellos que no son reconocidos como personas con todos sus derechos y que puedan asumir sus responsabilidades.

Se romperá ese silencio gracias a un hombre, el Padre Joseph Wresinski, quien hace 50 años comenzó a vislumbrar un « proyecto de civilización » para la humanidad, señalando como punto de partida, que todos los hombres : « Cualquiera que sea su modo de vida o su pensamiento, su situación social, religiosa, o sus medios económicos, su origen étnico o racial » guarda su dignidad de hombre. Plantea como un objetivo fundamental construir «una cultura universal de rechazo a la miseria», oponiendo a la violencia la paz, al odio y al rencor el amor, a la intolerancia la tolerancia, a la desunión la unidad y la fraternidad.

Cuando en algunos países de América conocimos el pensamiento y la acción del Padre Joseph Wresinski, de inmediato nos adscribimos a ella, puesto que expresaban también nuestros ideales largo tiempo guardados o deliveradamente silenciados.

Escucharle decir : Que el paternalismo y asistencialismo, denigraba a los seres humanos y hacía que la dependencia se perpetúe ; es una verdad irrefutable, puesto que los países llamados del tercer mundo, tenemos un rico conocimiento y somos capaces de conducir nuestro propio desarrollo.

Que la miseria no era una fatalidad, que la miseria fue creada por los hombres y que sólo ellos podían destruirla.

Que la miseria no era culpa de quienes la padecían, sino de la sociedad, que no les dió la oportunidad a quienes estaban atrapados dentro de ella para poder liberarse.

Que los más pobres quieren la paz y que todos los hombres son indispensables, ricos y pobres, para construir una sociedad sin miseria ni exclusión . Su frase : «No hay enemigos que derrotar sino amigos que hemos de ganar» nos revela su esperanza para construir la unidad de toda la humanidad.

Este pensamiento y la puesta en marcha por el Movimiento ATD Cuarto Mundo, de compromisos de personas junto a los más pobres del mundo, para que unidos podamos destruir la miseria, y liberarnos de uno de los más grandes flagelos que enfrenta la humanidad, nos devuelve la esperanza. En América la filosofía Wresinski, tiene una especial significación, puesto que siempre estuvimos confrontados unos a otros, pensando que la lucha de clases era la solución para la erradicación de la miseria. .

Este Centro permitirá que se encuentren : de una parte, el conocimiento del Cuarto Mundo ; es decir, el conocimiento de los más pobres y de todos aquellos para quienes la miseria es insoportable y que comprometen su vida o parte de ella para caminar junto a ellos ; y de otro, el conocimiento universitario, académico. Del encuentro de estos conocimientos en en éste lugar común, en éste lugar de encuentro, en este lugar donde se confrontarán y cruzarán saberes e ideas, surgirá un nuevo conocimiento, para construir una civilización sin miseria ni exclusión.

He seleccionado este objeto que a nombre de los pueblos americanos lo ofrecemos a éste Centro, objeto que es parte de la vida espiritual de los pueblos andinos y que es utilizado hoy en día en sus rituales religiosos, el agua que introduciré representa el conocimiento de estos pueblos, el que a simple vista permanecera escondido, pero luego de recorrer por sus « k’enkos » o cavidades escondidas. Si le damos la oportunidad, surgirá con fluidez y claridad, que es lo que representa para nosotros, el CIJW.

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