Ponernos al mismo tiempo en un estado de silencio y movilización

Extracto de una carta de Joseph Wresinski al voluntariado permanente de ATD Cuarto Mundo unos meses antes del 17 de octubre de 1987, primera conmemoración del Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza

Queridos amigos y amigas:

El año 1987, como saben, marcará la historia del Cuarto Mundo con una piedra blanca. Y tenemos tanta consciencia de esto que hay quienes expresan su preocupación y preguntan: «¿Cómo podemos prepararnos seriamente para ello? » O también: «¿Qué hacemos para no ser absorvidos por la organización del evento y, por tanto, por la tensión y la excitación?».

«¿Cómo podemos ponernos en un estado de silencio y movilización al mismo tiempo?».

El 17 de octubre celebraremos un acto importante en memoria y en unión con los millones de hombres, mujeres y niños de todo el mundo que sufren hambre y humillación, desprecio y miedo. Este acto que se realiza a los ojos del mundo requerirá una verdadera preparación interior, nuestra alma y nuestro corazón deben estar  en consonancia con él.

No tenemos derecho a invocar el dolor de las familias sin sufrir con ellas en lo más profundo de nuestro ser,  sin sentir la valentía de las personas en nombre de las que nos reunimos para reivindicar que sus vidas sean diferentes.

Hace una semana, celebré el funeral del Sr. Ventejol, Presidente del Consejo Económico y Social, en la iglesia de Saint Pierre de Montrouge1. Durante tres días me preparé para ello día y noche. Me puse en un estado de silencio, meditación y ayuno. Esta preparación para el funeral del Sr. Ventejol me hizo reflexionar sobre el hecho de que no se trataba de convertir la ceremonia en una obra de teatro o en un acto de reivindicación en beneficio de una iglesia que no había comprendido, ni de hacer un acto de propaganda del Movimiento que él había apoyado, o un acto personal. Tuve que entrar de lleno en las profundidades de la vida de este hombre, poner dentro de mí sus esperanzas, sus penas, sus investigaciones, sus logros, sus fracasos, dejarme absorver por su ideal, comulgar con la pena pero también con el orgullo de su esposa y sus dos hijos, Philippe y Gilles. Durante tres días, literalmente me dejé envolver por este hombre. Mis pensamientos, mi corazón y mi vida estaban profundamente influidos por él.

…] Todos nosotros podríamos dedicar días a profundizar en el significado del acto que estamos a punto de realizar, para llegar a estar en profunda comunión con las familias del Cuarto Mundo.

Todo el Movimiento debe recordar que el 17 de octubre nos reuniremos como portadores de todo el sufrimiento y el dolor del mundo, y debemos ayudarnos mutuamente a tomar conciencia de ello. El tiempo festivo que sigue a la conmemoración no debe dispersarnos. Porque no será un momento para que nos dediquemos al teatro o al espectáculo.

Se tratará de proclamar el coraje, el valor de millones de personas. […]


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